8 de enero. España en plena crisis por la independencia de Cataluña. El PP, contra la espada y la pared por las confesiones de la Gürtel valenciana. Ciudadanos asciende en las encuestas y Podemos busca alguna alternativa para volver a emerger. Todo eso da igual en el periodismo del día. El Grupo Zeta ha anunciado el cierre de Interviú y Tiempo. Como en todo, la economía no va bien. Definitivamente, el periodismo patrio está en crisis.

“El periodismo patrio está en crisis”

La decadencia de esta profesión ya viene de lejos. Lo que ante era un trabajo de riesgo y referencia, de peso importante en la democracia española, se ha convertido en una marioneta de algunos y en la diana de otros. Con este fallecimiento periodístico, porque no merece otro calificativo menor, se hunde aún más el foso de la información.

Hago hincapié en Interviú. Un medio sobre el que rondan dos ideas muy contradictorias en función de quién las piense. Si se trata de un inepto, no dudo en que solo pensarán en sus portadas: mujeres en pelotas. Si, en cambio, el que habla de Interviú es alguien interesado en la información, seguro le viene a la cabeza un medio de referencia y de cantera. Catapulta de muchos nombres que hoy en día siguen haciendo esfuerzos para evitar la degradación del periodismo y que, encima, ha peleado por la evolución de España. Sí, porque sacar a una mujer, en portada, sin ropa, porque quiere, sea quien sea, a mí me parece más una batalla contra el machismo y el sexismo que otra cosa. ¿Qué hay más libre que una mujer desnudándose porque la da la real gana?

Interviú tiene historia. Mucha y muy buena. Y no, no hay que retrotraerse a los años 80. El 2017 también fue temporal de exclusivas. Desde que alguien con el más mínimo interés en informarse, seguro que le viene al discurso de algunos de los terroristas del atentado de Las Ramblas hasta archivos perdidos de los niños robados. Esos han sido los último trotes de Interviú.

“Interviú tiene historia. Mucha y muy buena”

Para entender el espíritu Interviú, hay que hablar con quienes formaron parte de la revista, una de las mejores escuelas de periodismo de este país. La reportera Nieves Salinas fue parte de la redacción durante más de veinte años. Hasta el pasado junio. Una experiencia que marcó su vida profesional y personal. Lo relataba en el blog que tenía en la revista en el que nos basamos para intentar entender cómo era trabajar en esa redacción. Hija de médico, tenía claro desde los diez años que quería ser periodista. Quizá esa herencia de su progenitor la ha llevado a centrar su carrera en aspectos sanitarios. Algo poco común pero que resulta necesario y vital, más si cabe si hablamos de la salud pública.

Su llegada a la redacción tuvo una primera impresión, tal y como relataba en su post de despedida de un medio en el que trabajó veinte intensos años: “Tan masculina, tan aguerrida, tan dada a la copa y el puro cuando caía la tarde. Tan canalla”. Muchas veces tuvo que soportar la pregunta de turno sobre la chica de portada. Sus trabajos, cuanto menos, merecían ese protagonismo. Por ejemplo, cuando cubrió un evento un tanto especial y en unas condiciones que reflejan al periodista todoterreno. “Con una tripa monumental, porque estaba embarazadísima, acompañé, casi hasta el altar, a la hija de un expresidente del Gobierno llamado José María Aznar en El Escorial”, relata en una de las partes de su blog.

También ha investigado numerosas denuncias. A veces, incluso, camuflada bajo otro personaje para poder llegar al fondo de la cuestión. En hospitales, en organismos públicos, ha recorrido España junto a chicos con Síndrome de Down… Un sinfín de historias que a uno le reconfortan moral y periodísticamente.

“Lean Interviú, señoras y señores”

En ese blog que tenía en Interviú, Nieves pedía una cosa para despedirse de la que había sido su casa laboral. Es uno de los últimos párrafos de lo que escribió antes de marcharse: “Periodistas que nunca son protagonistas de nada, y que, sobre todo, creen en su revista y la defienden ante quien haga falta. Lean Interviú, señoras y señores. Háganme caso y lean esta revista.” Lamentablemente, menos de un año después, nadie podrá volver a hacerlo. Pobres de los que hayan dejado pasar el tren de leer, de informarse, de entretenerse, de vivir con Invertiú. El periodismo está de luto y la información en peligro.

 

Fotografía: @del_ed_zeta

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