No sabía que amenazar de muerte a alguien y hablar de la vida privada -sin saber si es verdad- entraba dentro del círculo de la libertad de expresión. No sé. En España de todo te puedes esperar. Hemos entrado en el bucle de la polemización y judicialización.

Es tan difícil de comprender como de deletrear. Se ha convertido en una guerra política. La izquierda que vuelve a pugnar por la libertad como aquel campesino que se sublevó contra alguien que decía ser superior a él por el hecho de tener propiedades y una tela encima de mayor calidad.

“Hemos entrado en el bucle de la polemización y judicialización”

No todo vale en un país democrático. Hay que diferenciar lo moral de lo legal e, incluso, de lo justo. Un personaje público se arriesga a muchas cosas pero, ya que hemos avanzando con respecto a la España más decadente, no le busquemos tres pies al gato. La libertad de expresión es lo que es. En ella no hay espacio para amenazas ni injurias. A mí me da igual que vayan disfrazadas de música, de pintura o de político.

En pleno siglo XXI, con todos los derechos y libertades que hoy se conciben, algunos intentan instaurar una posverdad. La de la dictadura española. La de la inexistencia de la separación de poderes. La de un Estado opresor que tumba a aquel que se posiciona en contra de la Corona o del partido del gobierno pepero.

“Algunos intentar instaurar una posverdad. La de la dictadura española”

Que le digan a Pablo Iglesias que ya no forma parte de la oposición. Si él sigue con vida y gozando de un sueldo público es porque no está dentro de las clases trabajadoras y progresistas. Los jueces que mandaron a la cárcel a Granados, a Ignacio González, a Bárcenas… simplemente siguen una estrategia para pasar desapercibidos.

La izquierda seguirá con vida. Los sindicatos continuarán funcionando. La música no cesa y mantiene su auge. La canción protesta de los 70,80 o 90 evoluciona. Pero siempre dentro del marco de la libertad de expresión. Aquella que se mantiene hasta que revienta, que impacta, contra el escudo de los derechos de las personas. Cada uno puede inventarse su propia libertad para saltar al ring de lo judicial. No sé si es justo que Valtonyc vaya a la cárcel, de lo que estoy seguro es de que eso no entra en la libertad de expresión y, ni mucho menos, debe ser legal.

 

Fotografía: @justiciagob

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