El pasado 8 de marzo sucedió algo que, sin duda, va a cambiar los libros de historia de nuestras futuras generaciones. Miles y miles de personas, especialmente mujeres, salieron a las calles en toda España reivindicando algo por lo que se lleva demasiado tiempo luchando: la igualdad.

Bajo el grito de “MUJERES UNIDAS, JAMÁS SERÁN VENCIDAS”, la manifestación que se celebró en Madrid acogió a un gran número de mujeres que tenían claro lo que querían decir.

Andrés Ribagorda, un joven estudiante de periodismo y realizador de diversos reportajes, nos trae una mirada clara y limpia de aquel día que vivió la capital de España.

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A lo largo del audiovisual, varios testimonios de mujeres hablan por sí solos. Las opiniones son dispares, diferentes, al igual que sus entrevistadas, pero todas coinciden en algo: Esa huelga era necesaria. “Soy portavoz de todas las mujeres que no están aquí porque han sido asesinadas”, dice sin tapujos una manifestante. “Tenemos que derribar el llamado: techo de cristal”, recoge otra.

Todas ellas coinciden en que la principal arma que tenemos como sociedad para erradicar la desigualdad es la educación, y esto no se ve solo en las manifestaciones ni en los mensajes que llevemos en las pancartas sino en el día a día: en casa, en el trabajo, con la familia, en la calle, con los amigos…

“Hemos ganado en unas cosas pero en otras vamos hacia atrás”, opina una mujer de mediana edad.

Fueron varios los testimonios que afirmaron la pasividad con la cual se trata en España a este problema, que existe a nivel global. Asimismo, la politización del concepto de ‘feminismo’ es, según algunas de las mujeres que aparecen en el reportaje, un problema cada vez más frecuente: “Creo que con el tiempo se ha desvirtuado el significado de la palabra feminista. Me emociona que la gente se eche a la calle por algo que quiere defender pero en el fondo me cabrea mucha gente que fastidia lo que es en sí la manifestación y el día”.

Gritos, mensajes dispares, opiniones, reivindicaciones. De distinto color, de distinta edad, procedentes de diferentes historias, inundaron Madrid el pasado 8 de marzo.

El periodismo, una vez más, cumple su función social y nos cuenta, nos argumenta, nos hace posicionarnos de un lado y del otro, pero siempre con la mirada del que sabe cómo observar, del espectador crítico y no del pasivo que solo ve y escucha, pero no reflexiona.

Andrés Ribagorda nos deja una pieza audiovisual de un día que, digan lo que puedan decir las distintas opiniones, sin duda, ya ha hecho historia.

Puedes seguir a Andrés Ribagorda aquí.

Fotografía: Penélope Blas Guillén.

 

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