La nueva edición de Operación Triunfo echó a andar. Un reto complicado por delante y más después de la aparición estelar de los últimos concursantes. La camada de talentos que se gestó durante varios meses en la Academia protagonizaban el pistoletazo de salida de esta temporada con su esplendoroso Camina.

El talento de este casting es indiscutible. Voces más diferentes y algunas con un potencial diferenciador. Además, y a pesar de que era uno de los grandes miedos entre los espectadores, ninguno de los nuevos concursantes es una copia calcada de los últimos triunfitos. Acierto del equipo de Noemí Galera y una edición esperanzadora para los seguidores del programa. (Puedes leer nuestras entrevistas a protagonistas de OT aquí).

Sin embargo, la noche no acabó de la mejor manera. Dos detalles -el primero una pequeña pitada a Ana Torroja por su valoración- avisaron del peligro del fanatismo. Ese que hace algo menos de un año se dejaba entrever en las galas y en las redes, hizo acto de presencia a las primeras de cambio. Luis, que ya había estado en el centro de mira en los días anteriores a la Gala 0, era el foco de atención.

“Los valores de tolerancia y respeto que lleva por bandera el programa quedaban en evidencia”

Su actuación no dio la talla. Es una obviedad. Pero el gran problema reside en que se le ataque por motivos extraprofesionales. Por sus gustos. Por su supuesta ideología. ¡Por una foto con el Rey emérito! Y todo por, supuestamente, ser monárquico. ¿Se imagina alguien que en vez de monárquico se le valorara por su condición sexual o color de piel? Aspectos irrelevantes, todos, y que comparten una máxima: no perjudican al resto.

Luis se quedó fuera de la Academia y con una reacción del público un tanto sorprendente. Nadie esperaba que se salieran de la atmósfera de apoyo. Pero así fue. Aplausos, o incluso ovación, ante la expulsión de uno de los participantes. Y su contestación, magnífica. Indestructible. Sonrisa en el rostro y sin respuesta a los que celebraban como si de un gol se trata que no fuera escogido. Casi 16.000 personas por el camino y él, por fotografiarse con el Rey, se merecía tener un movimiento en contra.

Los valores de tolerancia y respeto que lleva por bandera el programa quedaban en evidencia. Luis, sin embargo, sí tomó el camino del apaciguamiento. En la primera gala ya han quedado detalles, solo falta por saber si, cuando los concursantes empiecen a mostrar su personalidad, se suman a la lista de cadáveres sociales de las redes o logran crear un fandom -extremista o no- durante su paso por el programa.

Concursantes de OT 2018. Foto de Twitter de OT.png

Fotogalería de ‘Solamente Amigos’ con Thalia y Marina. Clica en la imagen para verla correctamente.

 

 

 

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